Me arrojaba bolas de papel en clase, con tan buena puntería que impactaban siempre en mi cabeza. En el recreo, me robaba la merienda, dejándome la tartera vacía o el bocadillo huérfano de lonchas de chóped. Me hacía la zancadilla en cuanto tenía ocasión, sembrando mis dos rodillas de feas marcas violáceas cuyo rastro, hoy día, aún conservo. Me quitó más de una novia, se burló de mi barbita tardía y se carcajeó sin reparo la primera vez que vio mi coche desvencijado, de sexta mano. Esta mañana me mira con sus ojos traviesos e ironiza sobre el color blanquecino de mi rostro y mi cuerpo delgaducho. ¡Igualito que una vela!- dice- y rompemos a reír, juntos, como tantas otras veces. Le da un apretón a mi brazo antes de partir camino del área quirúrgica y, a punto de doblar el pasillo, se incorpora en la camilla, me guiña el ojo derecho y sonríe con ese aire pícaro tan suyo. Lo que son las cosas… quién iba a imaginar que su médula ósea sería compatible con la mía, casi al noventa por ciento.Relato seleccionado en el I Premio de Microrrelatos Temáticos de la Editorial Hipálage
Lo que son las cosas, Susi...o cómo es el destino, ¿verdad?
ResponderSuprimirSiempre regalándonos tu sensibilidad a través de estos deliciosos "pinchitos" literarios ;)
Un beso, no, ¡muuuuuchoooooosssss!
Qué buena historia! hay almas que se unen y6 no se separan nunca!
ResponderSuprimirUn abrazo.
Qué tierno, me ha encantado. Un abrazo.
ResponderSuprimirNunca sabes dónde están los amigos de verdad, hasta en esos momentos claves de la vida.
ResponderSuprimirMuy bien contado.
Me erizaste la piel. Me gustó mucho
ResponderSuprimirun abrazo
Precioso, y no solo por el mensaje solidario y lleno de humanidad, sino por lo bien escrito y lo bien dosificada la información. Te felicito.
ResponderSuprimirUn abrazo.
La verdad es que ¡lo que escribo es cada vez más corto!. Ay madre... ¡¡que me estoy extinguiendo!! Jeje.
ResponderSuprimirEn todo caso os agradezco muchísimo vuestra visita a mi blog y, por supuesto, vuestros comentarios. ¡Sois un sol!
Mil besos.
Susana: ¡Genial!
ResponderSuprimirESTAS CONVOCADA AL ...
ResponderSuprimirHALLOBLOGWEEN
Susana,es la primera vez que paso a tu blog y me encuentro este bellísimo cuento que resume toda una vida y ratifica que,la casualidad no existe y todos los seres que nos acompañan son maestros que nos ayudan y enseñan a vivir...!
ResponderSuprimirMi felicitación por tu sencillez y profundidad y mi abrazo inmenso...Me quedo contigo...!!
M.Jesús
Se me olvidó decirte que,estoy aquí gracias a la generosidad inmensa de nuestra amiga Mar...!!!
ResponderSuprimirElla nos ha dejado un trocito de ti.
Mi abrazo para las dos.
Susana, hoy te conozco por Mar, que me ha traido hasta tu puerto gracias a su gran generosidad.
ResponderSuprimirComo me gustan tus relatos con tu permiso visitaré tu blog.
Un abrazo. Juan.
Disculpa Susana, por más que lo leo más me gusta.
ResponderSuprimirEs como un cruce de dos senderos paralelos, pero que al final se encuentran en ese camino de la vida.
Un relato solidario lleno de humanidad y afecto.
Un abrazo de nuevo, Juan.
Qué alegría me da encontrar a dos nuevos visitantes en mi blog. Si además vienen de parte de mi buena amiga Mar Solana, ¿qué más puedo pedir? Galeote y Majecarmu: muchísimas gracias por pasar a leerme. Os agradezco de corazón vuestros comentarios. Las puertas de mis palabras Mágicas están siempre abiertas para vosotros.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Precioso microrrelato y no creo que te estés extinguiendo por ello, más bien al contrario.
ResponderSuprimirTe visito gracias a Mar Solana y debo decirte que ha sido un placer. Seguiré por aquí durante un tiempito. Un saludo.
Ibso.
Hola Susana
ResponderSuprimirLeerte es una delicia y más aún observando el brillo cautivador de tu mirada... la crónica es magnífica, conmovedora, placentera y llena de bondad... A veces el afecto tiene ese poder de traspasar los sentimientos de los seres duros, pero que en el fondo somos tan vulnerables que caemos en el misterioso rigor de la palabra emotiva... y viva.
Muchos besos desde Lima
PEPE
Hola nuevamente
ResponderSuprimirCreo que una buena crónica merece ser leída por mis bloggistas. Con tu venia te pondré entre mis bloggers recomendados... espero que no te moleste.
PPE
Hola Ibso. Puedes quedarte el tiempo que quieras. Estoy encantada de conocerte y de que te haya gustado mi micro.
ResponderSuprimirUn abrazo.
¡Hola Pepe! Estoy feliz de tenerte entre los visitantes de mi pequeño blog y por supuesto que tienes mi beneplácito para ponerme entre tus bloggers recomendados. Pásate por aquí siempre que te apetezca.
ResponderSuprimirUn beso.
Tendido en una camilla, en el pasillo de entrada al Area quirúrgica, esperando el ingreso, mientras a tu lado pasa personal sanitario, es el momento en que uno se encuentra con uno mismo.
ResponderSuprimirLa mano que se posa sobre la tuya, la mano de alguien anónimo, la mano, el tacto que te transmite fuerza y tranquilidad...
Minutos que nunca se olvidan...
Palabras mágicas, Susana, te lo puedo asegurar...
Te dejo un beso así (tengo los brazos muy abiertos :)) de grande...
ResponderSuprimir¿Has visto cuántos Navegantes de lujo hacen cola en tu "pasteletrería" ;) a la espera de tus delicatesen únicas y especiales?
Mª Jesús, Juan, Ibso, Jóse y mi Caracolilla :)
Nos vemos prontito... ¿Al final no te has animado al Hallobloween?
Un besote.
Llegue aquí a través del enlace de Teresa y su convocatoria a halloblogween, me encontré este magnífico micro, donde la generosidad (que eso si parece extinguirse) está aun presente en nuestras vidas, donde haces ver que el rencor no lleva a ningún lado. Me ha gustado mucho encontrarte y si no te importa me quedo a seguir leyendo. Un beso
ResponderSuprimirJuan Antonio: el que ha pasado por ese trance sabe lo mágica que puede resultar una palabra de ánimo o un gesto de cariño. Gracias por venir a leerme. Un abrazo.
ResponderSuprimirMaaaar: ¡qué concurrido está esto! Madre mía... yo no estoy acostumbrada a tantas visitas! Espero estar siendo buena anfitriona. Te mando un besote enorme.
Hola Medea. Siento que al llegar a i blog no te hayas encontrado con un relato terrorífico de Halloween. No me dio tiempo a preparar nada. Aún así, me alegra que me visites y puedes quedarte el tiempo que te apetezca. ¡Encantada de conocerte!Un abrazo.
ResponderSuprimirSnif...! Te refieres, supongo, a José Antonio.
ResponderSuprimirUna mano amiga que se posa sobre tu frente abrasando de fiebre es el mejor medicamento, lo que son las cosas...
Gracias por tus magipalabras!
Uy... mil perdones José Antonio. Te cambié el nombre!
ResponderSuprimirYo siempre he creido el destino... lo increible seria dar una parte tuya a la persona que tal vez no ha sido tan buena contigo.
ResponderSuprimirExcelente relato.